BARCELONA rincones románticos

Aquí os ofrecemos una parte del reportaje publicado en el número 115 de Time Out Barcelona. En la revista encontrará el resto del listado de rincones románticos, una selección de los bares y restaurantes con más encanto de la ciudad, regalos e ideas para sorprender a la pareja … y mucho más!
Escollera del Poblenou
Para los que dejan al amor el mar como prenda
“En el rompeolas ya no se huele el sol”, cantaría ahora Loquillo, después de que remodelaciones varias hayan interrumpido la relación histórica (y romántica) de los barceloneses con la antigua escollera. Los fans del fenómeno literario Federico Moccia han intentado convertir con sus candados la Playa de la Nova Icària en un nuevo polo romántico-marítimo, pero nosotros apostamos por la escollera del Puerto Olímpico, que permite pasear cerca del mar huyendo del ruido de las playas. Incluso rodó Woody Allen.
 
El Conventet de Pedralbes
Para los que añoran los tiempos de los amores trovadorescos
Muchas parejas no suben al Monasterio de Pedralbes hasta que se casó y cumplir con el ritual de llevar huevos a las clarisas para garantizar el buen tiempo. Pero el monasterio y sobre todo sus alrededores ofrecen la posibilidad de escaparse de Barcelona en el tiempo y en el espacio: desde que cruzamos el acceso y subimos por el camino de piedra del Conventet parece que viajamos hasta aquella Barcelona medieval en que los trovadores cantaban al amor y las reinas se enclaustra al quedar viudas.
Plaza del Monasterio (Pedralbes)

Villa Amelia
Para quienes comulgan con la naturaleza y aman los árboles
También se le conoce como árbol de Judea (Cercis siliquastrum), pero le sienta mucho más el nombre del árbol del amor por la forma de corazón de sus hojas y el color rosado intenso con que sus flores y iluminan la primavera. No cuesta encontrarlo en Barcelona, nosotros le recomendamos que busque los jardines de la Villa Amelia, donde también resulta encantador del lago presidido por la ninfa protectora de los bosques y, no muy lejos, la escultura de un encantador de serpientes.
Santa Amelia con Eduardo Conde (Sarrià)
Rosaleda de Cervantes
Para los que adoran las fotos de boda y los poemas de Gertrud Stein
Si por vosotros la rosa es el epónimo del romanticismo, quedará embobados a la Rosaleda de Cervantes, donde esta flor es la estrella aunque no sea Sant Jordi. En el parque homónimo medio escondido entre la Diagonal y el Hospital de San Juan de Dios, allí donde Barcelona pierde su nombre, crecen unos diez mil rosales de dos mil especies diferentes organizados en parterres o trepando por pérgolas de madera. Imagínese el concierto de olores y colores ahora que llega el tiempo de máxima floración!
Diagonal, 706 (Pedralbes)
Jardines del Laberinto de Horta
Por los que buscan un parque 100% romántico
Qué gran metáfora de la seducción! Sólo los más perseverantes superan las coquetas trampas del laberinto para acabar conquistando Eros, escondido en su centro. El Laberinto de Horta se encuentra en los jardines más antiguos de la ciudad (siglo XVIII).Esta muestra de arquitectura vegetal es el principal atractivo de un parque con todos los elementos para llenar un álbum de postales románticas: saltos de agua, canales, estatuas y templetes neoclásicos, estanques encantadores, pabellones, cuevas y escalinatas … No puede no enamorarse a ella!
Pasaje de los Castaños, 1-17 (Horta)
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El Umbracle de la Ciutadella
Para quienes sueñan con latitudes exóticas
El arquitecto barcelonés Josep Fontseré (1829 – 1897) diseñó este elegante edificio para acoger plantas tropicales con un techo de listones de madera que filtra la luz. Siéntese dentro en uno de los preciosos bancos modernistas de hierro y siéntase como en un bosque amazónico mientras os dejéis contagiar por la exuberancia de la vegetación, los juegos de claroscuros y los chillidos de los pájaros del parque. Puede completar la jornada con un paseo en barca y, cuando reabra, una parada en el encantador Invernadero.
Picasso, 1 (La Ribera)
Plaza de San Felipe Neri 
Para los que sienten el amor en cada piedra de Barcelona
Nunca olvida la primera vez que ves San Felipe Neri. Ni la instalación de una terraza ni la mayor afluencia de visitantes han sacado encanto en la que sigue siendo la plaza más bonita de Barcelona. El atardecer es su mejor hora: recupera esa intimidad protegida por las fachadas renacentistas y barrocas, y resguardada por las tres tipuanas. El silencio sólo lo rompe el canturreo del chorrito de la fuente.En Ciutat Vella sólo le hacen competencia las plazas del Rey, de San Justo y de San Pedro de las Puel · les.
Barrio Gótico
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